En
definitiva estoy muy nervioso. Él me vuelve a sonreír, pero esta de vez de una
manera demasiado provocativa; tan sólo con eso me ha hecho estremecer. No puedo
creer que un simple acto como ese me provoque tanto. En estas ocasiones es
cuando especialmente le rinde honor a su apodo, “sexy carisma”. Se va acercando
poco a poco a mí, yo a la vez retrocedo con temor, un paso, dos pasos, tres…
Hasta chocar contra la pared. Me mira lascivamente y poco a poco junta su
cuerpo contra el mío; colocando su rodilla entre mis piernas y sus brazos a los
costados de mi cabeza; ya no tengo escapatoria. De mi sólo logra salir una risita
nerviosa, lo miro; él me mira fijamente, con esos ojos oscuros y penetrantes en
los que me podría perder por toda la eternidad. Nos quedamos así por varios
segundos, pero me comienzo a incomodar al recordar que estamos grabando un
programa, ¡alguien podría vernos!, ería un gran escándalo el encontrarnos así, en esta posición tan comprometedora. –J-Jung
Minnie… Deberías…-. Estaba a punto de pedirle que se alejara, pero me ha
interrumpido otra vez, ¿acaso alguna vez dejará que termine de hablar?
-Junnie, tú
eres mío-. Me susurra, rozando su nariz desde mi mejilla hasta mi cuello;
haciendo un recorrido estremecedor. No puedo evitar jadear al sentir su cálido
aliento sobre la piel sensible de mi cuello, haciendo que un escalofrío recorra
mi cuerpo al instante en que siento sus húmedos labios besando sobre esa zona;
sabe perfectamente bien que es uno de mis puntos débiles y se está aprovechando
de eso. –Eres sólo mío, así será siempre, ¿lo entiendes?-. Lame y clava sus
dientes en mí, haciéndome suspirar y perder el auto-control poco a poco. Es un
experto cuando se trata de manejarme a su modo. Conoce bien cada una de las
reacciones de mi cuerpo ante sus actos.
-M-Minnie…
de-detente-. Trato de apartarlo, colocando mis manos sobre su pecho, empujando
y haciendo un gran esfuerzo, además de que él posee más fuerza que yo, en esta
posición en que me tiene se me dificulta aún más el alejarlo, así que fallo en
el intento. –Por favor… Aquí no… Alguien podría vernos-. Pido. No puedo creer
que esté suplicando; aunque mi voz haya sido entrecortada; no puedo
controlarme. Pero lo intento, mordiendo mi labio inferior en un gran esfuerzo
por no emitir ningún sonido que delate lo mucho que lo estoy disfrutando y es
que el simple hecho de que Min se porte tan posesivo, me tenga de esta manera y
me haga este tipo de cosas cuando están
todos los demás, prácticamente en la habitación de a lado me ha comenzando a
excitar, y tal vez demasiado. Lo sé,
algunas veces puedo llegar a ser un enfermo pervertido; pero ¿quién podría
resistirse? Por lo menos yo no…
-Tan ingenuo
como siempre, mi bebé-. Me susurra volviendo a verme a los ojos; esta vez
acariciando mi mejilla. De nuevo con ese tono sensual tan distintivo de él.
–Por supuesto que no castigaré…-. Bueno, por lo menos eso me deja un poco más
tranquilo… Pero, ¡debería apartarse! –No aquí. Me perteneces. No quiero que
nadie más disfrute de escucharte gemir mi nombre, una y otra vez, pidiendo que
te la meta más fuerte-. Siento mi rostro arder de vergüenza; también sabe cómo
hacerme sonrojar. Toma de mi brazo, y sin aviso me arrastra con él hasta su
habitación; que por suerte no estaba muy lejos.
Me empuja
contra la puerta y comienza a besarme con desesperación, introduciendo su
lengua a mi boca. No evito gemir de sorpresa; pero mis sentidos me traicionan y
comienzo a corresponder, enredando mis brazos en su cuello, apegándome a su
cuerpo y deseando más de él. Minutos después nos separamos por falta de
oxigeno.
Nos miramos
por unos segundos; me sonríe. ¡Es tan bipolar!
-Caballo
tonto…-. Murmuro devolviéndole la sonrisa y vuelve a besarme; de nuevo sus
labios se mueven sobre los míos, aunque esta vez de manera más dulce.
-Te amo.
Tortuga enana-. Susurra entre el beso, haciéndome sonreír de nuevo. Muerde y
chupa mi labio inferior; provocando un jadeo de mi parte. De nuevo el beso se
ha transformado en uno más pasional, lujurioso. Su lengua juega con la mía
fuera de nuestras bocas. El calor de nuestros cuerpos es más intenso y la ropa
ha comenzando a estorbar. Sus manos recorren mi espalda; se detiene en mi
trasero, dando un masaje a mis glúteos; delineando por el centro, y presionando
cerca de mi entrada. Gimo.
Sus manos
llegan a mis muslos y hace que mis piernas rodeen sus caderas; provocando una
agradable fricción entre nuestros notorios bultos. Me lleva hasta la cama y me
deja ahí; comenzando a desvestirse frente a mí. Primero quita su camisa;
dejando ver su no muy trabajado, pero muy delicioso torso. Ahora retira su
pantalón, haciendo ver su notoria erección bajo su ropa interior. Me sonríe con
malicia; estoy seguro de saber qué es lo que quiere.
Sin que diga
alguna palabra, bajo de la cama, y me arrodillo frente a él; bajando su ropa
interior. Tengo que decir que aunque al principio no quisiera, ahora es lo que
más deseo hacer. Sencillamente no puedo negarme a hacer el amor con él.
Muerdo mi
propio labio al tener su gran y más que despierto miembro frente a mi rostro.
Rozo la punta con mis labios y siento como JungMin se estremece; me mira con
desesperación. Paso mis labios a los largo de su falo, y me detengo en la
punta, chupando y lamiendo; sin despegar mi vista por ningún momento de su
rostro. Noto como su respiración ha vuelto a ser entrecortada, sus mejillas
poseen ese color carmín que tanto me gusta, y muerde sus labios en un intento
por controlarse. Me encanta ver cada una de sus reacciones ante mi tacto.
Decido terminar de torturarlo y meto de una vez su longitud en mi cavidad
bucal. Min gime con sorpresa por mi repentino acto, y yo comienzo con un vaivén
lento. Él toma mis cabellos, guiándome a ir a un ritmo más rápido, a la vez que
empuja sus caderas, jodiendo mi boca. Puedo sentir el sabor del pre-semen y su
cuerpo cada vez está más tenso. Masajeo sus testículos con una de mis manos y
dejo su miembro para continuar mi labor en esa delicada zona, lamiendo y
saboreando a mi gusto.
De repente
me jala del brazo y me lanza contra la cama, volviendo a colocarse sobre mí,
colocando sus piernas a cada lado de mi cuerpo.
—Me hubiese encantado venirme en tu deliciosa boca, pero
puedo esperar a algo mejor. —Me susurra, volviendo a apoderarse de mis labios
en un necesitado y pasional beso. Entre
besos, se deshace rápidamente de mi ropa, dejándome completamente desnudo, solo
para él. —Ahora, Junnie… Sabes que es lo que sigue—. Susurra con ese tono
seductor, Esa es la señal para cambiar de posiciones. Se aparta y permite que
me coloque en esa posición que sé que le gusta; quedando sobre mis brazos y
rodillas, con mi culo a su disposición. Él se arrodilla detrás de mí, esparciendo
el frío líquido lubricante entre mis nalgas. Cierro los ojos, disfrutando del
roce de sus dedos en esa zona tan privada, que me causa tanto placer. Sé que
está tratando de no lastimarme por la forma en que me acaricia. Introduce un
primer dedo en mí. No puedo evitar sentir dolor y gimo bajito, tratando de
mantener mi cuerpo relajado. Comienza a tocar mi miembro, a masturbarme; eso
logra distraer mis sentidos porque de pronto ya no siento más que placer, y
cuando logró reaccionar, ya no es un dedo el que mueve dentro de mí, sino tres.
Mi respiración es entrecortada, hace demasiado calor. Quiero sentirlo dentro.
—Minnie… Te necesito. —Gimo con necesidad, quiero más
que a sus dedos en mi interior.
— ¿Qué has dicho?, Creo que no he escuchado. —Lo dice
con malicia. Sé que quiere que lo pida.
—Jódeme. Ya. Te necesito… —No podría sentirme más
avergonzado, pero en definitiva la necesidad de sentirlo es más. Estoy casi
cien por cierto seguro de que mis palabras lo han complacido porque saca sus
dedos de mi interior, y comienza a introducir su pene erecto en mí. El placer
de sentirme lleno por él es incomparable. Gracias a que me ha preparado bien,
es puro placer el que siento con cada una de las pequeñas embestidas con las
que ha iniciado; poco a poco con el paso del tiempo comienza a aumentar la
velocidad en sus movimientos, hasta llegar al punto en que las embestidas son
salvajes, y toca esa parte en mi interior que hace estremecer mi cuerpo de
placer. —A-ahí… ¡Más! —. Pronuncio entrecortadamente, llegando al mejor orgasmo
que he tenido en mucho tiempo. No puedo parar de gemir, hasta que con un par de
movimientos preciosos, él derrama su semilla en mi interior, saliendo de mí y dejándose
caer al igual que yo; rendidos por el cansancio. Cierro mis ojos intentando
recuperarme, Jung Min se acomoda a mi lado y me acerca a él para abrazarme, Yo
me acomodo sobre su pecho y después de cobijar a ambos, le correspondo a ese
cálido abrazo.
—Ahora sabes lo que te espera si vuelves a portarte mal,
o a hacer alguna travesura ¿entendido? —. Me cuestiona con un tono serio, a lo
que sonrío y me acerco a besarlo; él corresponde a mi beso. Disfrutamos de los
labios del otro en el beso más dulce que hemos tenido…. Pero de pronto se
escucha un estruendoso golpe que hace separarnos.
— ¡Ustedes! —. Entra Kyu Jong junto con Young Saeng, que
al darse cuenta de la situación en la que estamos se sonroja por completo. Kyu
al percatarse cubre los ojos de su príncipe mientras nos mira con reproche. —Deberían
de ser más considerados… Hay personas inocentes aquí todavía, Vístanse, los
esperamos para comer—. Así es como un enojado Kyu Jong saca a una sonrojada
nutria de ahí. Jung Min y yo nos miramos, y sonreímos divertidos; volviendo a
juntar nuestros labios. Solo espero que no vuelvan a interrumpir más nuestro
momento.
FIN~
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