miércoles, 12 de febrero de 2014

[MinJun] Travesuras y celos [Parte 2/2]

En definitiva estoy muy nervioso. Él me vuelve a sonreír, pero esta de vez de una manera demasiado provocativa; tan sólo con eso me ha hecho estremecer. No puedo creer que un simple acto como ese me provoque tanto. En estas ocasiones es cuando especialmente le rinde honor a su apodo, “sexy carisma”. Se va acercando poco a poco a mí, yo a la vez retrocedo con temor, un paso, dos pasos, tres… Hasta chocar contra la pared. Me mira lascivamente y poco a poco junta su cuerpo contra el mío; colocando su rodilla entre mis piernas y sus brazos a los costados de mi cabeza; ya no tengo escapatoria. De mi sólo logra salir una risita nerviosa, lo miro; él me mira fijamente, con esos ojos oscuros y penetrantes en los que me podría perder por toda la eternidad. Nos quedamos así por varios segundos, pero me comienzo a incomodar al recordar que estamos grabando un programa, ¡alguien podría vernos!, ería un gran escándalo el encontrarnos así,  en esta posición tan comprometedora. –J-Jung Minnie… Deberías…-. Estaba a punto de pedirle que se alejara, pero me ha interrumpido otra vez, ¿acaso alguna vez dejará que termine de hablar?
-Junnie, tú eres mío-. Me susurra, rozando su nariz desde mi mejilla hasta mi cuello; haciendo un recorrido estremecedor. No puedo evitar jadear al sentir su cálido aliento sobre la piel sensible de mi cuello, haciendo que un escalofrío recorra mi cuerpo al instante en que siento sus húmedos labios besando sobre esa zona; sabe perfectamente bien que es uno de mis puntos débiles y se está aprovechando de eso. –Eres sólo mío, así será siempre, ¿lo entiendes?-. Lame y clava sus dientes en mí, haciéndome suspirar y perder el auto-control poco a poco. Es un experto cuando se trata de manejarme a su modo. Conoce bien cada una de las reacciones de mi cuerpo ante sus actos.
-M-Minnie… de-detente-. Trato de apartarlo, colocando mis manos sobre su pecho, empujando y haciendo un gran esfuerzo, además de que él posee más fuerza que yo, en esta posición en que me tiene se me dificulta aún más el alejarlo, así que fallo en el intento. –Por favor… Aquí no… Alguien podría vernos-. Pido. No puedo creer que esté suplicando; aunque mi voz haya sido entrecortada; no puedo controlarme. Pero lo intento, mordiendo mi labio inferior en un gran esfuerzo por no emitir ningún sonido que delate lo mucho que lo estoy disfrutando y es que el simple hecho de que Min se porte tan posesivo, me tenga de esta manera y  me haga este tipo de cosas cuando están todos los demás, prácticamente en la habitación de a lado me ha comenzando a excitar, y tal vez demasiado.  Lo sé, algunas veces puedo llegar a ser un enfermo pervertido; pero ¿quién podría resistirse? Por lo menos yo no…
-Tan ingenuo como siempre, mi bebé-. Me susurra volviendo a verme a los ojos; esta vez acariciando mi mejilla. De nuevo con ese tono sensual tan distintivo de él. –Por supuesto que no castigaré…-. Bueno, por lo menos eso me deja un poco más tranquilo… Pero, ¡debería apartarse! –No aquí. Me perteneces. No quiero que nadie más disfrute de escucharte gemir mi nombre, una y otra vez, pidiendo que te la meta más fuerte-. Siento mi rostro arder de vergüenza; también sabe cómo hacerme sonrojar. Toma de mi brazo, y sin aviso me arrastra con él hasta su habitación; que por suerte no estaba muy lejos.
Me empuja contra la puerta y comienza a besarme con desesperación, introduciendo su lengua a mi boca. No evito gemir de sorpresa; pero mis sentidos me traicionan y comienzo a corresponder, enredando mis brazos en su cuello, apegándome a su cuerpo y deseando más de él. Minutos después nos separamos por falta de oxigeno.
Nos miramos por unos segundos; me sonríe. ¡Es tan bipolar!
-Caballo tonto…-. Murmuro devolviéndole la sonrisa y vuelve a besarme; de nuevo sus labios se mueven sobre los míos, aunque esta vez de manera más dulce.
-Te amo. Tortuga enana-. Susurra entre el beso, haciéndome sonreír de nuevo. Muerde y chupa mi labio inferior; provocando un jadeo de mi parte. De nuevo el beso se ha transformado en uno más pasional, lujurioso. Su lengua juega con la mía fuera de nuestras bocas. El calor de nuestros cuerpos es más intenso y la ropa ha comenzando a estorbar. Sus manos recorren mi espalda; se detiene en mi trasero, dando un masaje a mis glúteos; delineando por el centro, y presionando cerca de mi entrada. Gimo.
Sus manos llegan a mis muslos y hace que mis piernas rodeen sus caderas; provocando una agradable fricción entre nuestros notorios bultos. Me lleva hasta la cama y me deja ahí; comenzando a desvestirse frente a mí. Primero quita su camisa; dejando ver su no muy trabajado, pero muy delicioso torso. Ahora retira su pantalón, haciendo ver su notoria erección bajo su ropa interior. Me sonríe con malicia; estoy seguro de saber qué es lo que quiere.
Sin que diga alguna palabra, bajo de la cama, y me arrodillo frente a él; bajando su ropa interior. Tengo que decir que aunque al principio no quisiera, ahora es lo que más deseo hacer. Sencillamente no puedo negarme a hacer el amor con él.
Muerdo mi propio labio al tener su gran y más que despierto miembro frente a mi rostro. Rozo la punta con mis labios y siento como JungMin se estremece; me mira con desesperación. Paso mis labios a los largo de su falo, y me detengo en la punta, chupando y lamiendo; sin despegar mi vista por ningún momento de su rostro. Noto como su respiración ha vuelto a ser entrecortada, sus mejillas poseen ese color carmín que tanto me gusta, y muerde sus labios en un intento por controlarse. Me encanta ver cada una de sus reacciones ante mi tacto. Decido terminar de torturarlo y meto de una vez su longitud en mi cavidad bucal. Min gime con sorpresa por mi repentino acto, y yo comienzo con un vaivén lento. Él toma mis cabellos, guiándome a ir a un ritmo más rápido, a la vez que empuja sus caderas, jodiendo mi boca. Puedo sentir el sabor del pre-semen y su cuerpo cada vez está más tenso. Masajeo sus testículos con una de mis manos y dejo su miembro para continuar mi labor en esa delicada zona, lamiendo y saboreando a mi gusto.  
De repente me jala del brazo y me lanza contra la cama, volviendo a colocarse sobre mí, colocando sus piernas a cada lado de mi cuerpo.
—Me hubiese encantado venirme en tu deliciosa boca, pero puedo esperar a algo mejor. —Me susurra, volviendo a apoderarse de mis labios en un necesitado y pasional beso.  Entre besos, se deshace rápidamente de mi ropa, dejándome completamente desnudo, solo para él. —Ahora, Junnie… Sabes que es lo que sigue—. Susurra con ese tono seductor, Esa es la señal para cambiar de posiciones. Se aparta y permite que me coloque en esa posición que sé que le gusta; quedando sobre mis brazos y rodillas, con mi culo a su disposición. Él se arrodilla detrás de mí, esparciendo el frío líquido lubricante entre mis nalgas. Cierro los ojos, disfrutando del roce de sus dedos en esa zona tan privada, que me causa tanto placer. Sé que está tratando de no lastimarme por la forma en que me acaricia. Introduce un primer dedo en mí. No puedo evitar sentir dolor y gimo bajito, tratando de mantener mi cuerpo relajado. Comienza a tocar mi miembro, a masturbarme; eso logra distraer mis sentidos porque de pronto ya no siento más que placer, y cuando logró reaccionar, ya no es un dedo el que mueve dentro de mí, sino tres. Mi respiración es entrecortada, hace demasiado calor. Quiero sentirlo dentro.
—Minnie… Te necesito. —Gimo con necesidad, quiero más que a sus dedos en mi interior.
— ¿Qué has dicho?, Creo que no he escuchado. —Lo dice con malicia. Sé que quiere que lo pida.
—Jódeme. Ya. Te necesito… —No podría sentirme más avergonzado, pero en definitiva la necesidad de sentirlo es más. Estoy casi cien por cierto seguro de que mis palabras lo han complacido porque saca sus dedos de mi interior, y comienza a introducir su pene erecto en mí. El placer de sentirme lleno por él es incomparable. Gracias a que me ha preparado bien, es puro placer el que siento con cada una de las pequeñas embestidas con las que ha iniciado; poco a poco con el paso del tiempo comienza a aumentar la velocidad en sus movimientos, hasta llegar al punto en que las embestidas son salvajes, y toca esa parte en mi interior que hace estremecer mi cuerpo de placer. —A-ahí… ¡Más! —. Pronuncio entrecortadamente, llegando al mejor orgasmo que he tenido en mucho tiempo. No puedo parar de gemir, hasta que con un par de movimientos preciosos, él derrama su semilla en mi interior, saliendo de mí y dejándose caer al igual que yo; rendidos por el cansancio. Cierro mis ojos intentando recuperarme, Jung Min se acomoda a mi lado y me acerca a él para abrazarme, Yo me acomodo sobre su pecho y después de cobijar a ambos, le correspondo a ese cálido abrazo.
—Ahora sabes lo que te espera si vuelves a portarte mal, o a hacer alguna travesura ¿entendido? —. Me cuestiona con un tono serio, a lo que sonrío y me acerco a besarlo; él corresponde a mi beso. Disfrutamos de los labios del otro en el beso más dulce que hemos tenido…. Pero de pronto se escucha un estruendoso golpe que hace separarnos.
— ¡Ustedes! —. Entra Kyu Jong junto con Young Saeng, que al darse cuenta de la situación en la que estamos se sonroja por completo. Kyu al percatarse cubre los ojos de su príncipe mientras nos mira con reproche. —Deberían de ser más considerados… Hay personas inocentes aquí todavía, Vístanse, los esperamos para comer—. Así es como un enojado Kyu Jong saca a una sonrojada nutria de ahí. Jung Min y yo nos miramos, y sonreímos divertidos; volviendo a juntar nuestros labios. Solo espero que no vuelvan a interrumpir más nuestro momento.  


FIN~ 

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